Salmos

1 Salmos 1

El justo y los pecadores Salmos 1:1-6

1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

2Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

3Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

4No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.

5Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.

6Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

2 Salmos 2

El reino del ungido de Jehová Salmos 2:1-12

1¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas?

2Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo:

3Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas.

4El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.

5Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira.

6Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.

7Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

8Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.

9Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

10Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra.

11Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor.

12Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

3 Salmos 3

Oración matutina de confianza en Dios. Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón su hijo. Salmos 3:1-8

1¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí.

2Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah

3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

4Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah

5Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba.

6No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí.

7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste.

8La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

4 Salmos 4

Oración vespertina de confianza en Dios. Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David. Salmos 4:1-8

1Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

2Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah

3Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.

4Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah

5Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.

6Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

7Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

8En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

5 Salmos 5

Plegaria pidiendo protección. Al músico principal; sobre Nehilot. Salmo de David. Salmos 5:1-12

1Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.

2Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré.

3Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

4Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.

5Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.

6Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.

7Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.

8Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.

9Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Sus entrañas son maldad, Sepulcro abierto es su garganta, Con su lengua hablan lisonjas.

10Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti.

11Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.

12Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

6 Salmos 6

Oración pidiendo misericordia en tiempo de prueba. Al músico principal; en Neginot, sobre Seminit. Salmo de David. Salmos 6:1-10

1Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira.

2Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.

3Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

4Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.

5Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?

6Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas.

7Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

8Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.

9Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.

10Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente.

7 Salmos 7

Plegaria pidiendo vindicación. Sigaión de David, que cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus hijo de Benjamín. Salmos 7:1-17

1Jehová Dios mío, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,

2No sea que desgarren mi alma cual león, Y me destrocen sin que haya quien me libre.

3Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;

4Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo),

5Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; Huelle en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. Selah

6Levántate, oh Jehová, en tu ira; Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.

7Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella vuélvete a sentar en alto.

8Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia, Y conforme a mi integridad.

9Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

10Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón.

11Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.

12Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

13Asimismo ha preparado armas de muerte, Y ha labrado saetas ardientes.

14He aquí, el impío concibió maldad, Se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño.

15Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; Y en el hoyo que hizo caerá.

16Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio caerá sobre su propia coronilla.

17Alabaré a Jehová conforme a su justicia, Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

8 Salmos 8

La gloria de Dios y la honra del hombre. Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David. Salmos 8:1-9

1¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste,

4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra.

6Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo,

8Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

9 Salmos 9

Acción de gracias por la justicia de Dios. Al músico principal; sobre Mut-labén. Salmo de David. Salmos 9:1-20

1Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.

2Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.

3Mis enemigos volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti.

4Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia.

5Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre.

6Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas.

7Pero Jehová permanecerá para siempre; Ha dispuesto su trono para juicio.

8Él juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

9Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia.

10En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

11Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras.

12Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos.

13Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte,

14Para que cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación.

15Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; En la red que escondieron fue tomado su pie.

16Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah

17Los malos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de Dios.

18Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.

19Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las naciones delante de ti.

20Pon, oh Jehová, temor en ellos; Conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah

10 Salmos 10

Plegaria pidiendo la destrucción de los malvados Salmos 10:1-18

1¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

2Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado.

3Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

4El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

5Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia.

6Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio.

7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad.

8Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido;

9Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

10Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados.

11Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres.

13¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás.

14Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; A ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano.

15Quebranta tú el brazo del inicuo, Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna.

16Jehová es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones.

17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,

18Para juzgar al huérfano y al oprimido, A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

11 Salmos 11

El refugio del justo. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 11:1-7

1En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?

2Porque he aquí, los malos tienden el arco, Disponen sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.

3Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?

4Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

5Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

6Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

7Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro.

12 Salmos 12

Oración pidiendo ayuda contra los malos. Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David. Salmos 12:1-8

1Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.

2Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.

3Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente;

4A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?

5Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira.

6Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.

7Tú, Jehová, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre.

8Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.

13 Salmos 13

Plegaria pidiendo ayuda en la aflicción. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 13:1-6

1¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

2¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

3Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;

4Para que no diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.

5Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvación.

6Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien.

14 Salmos 14

Necedad y corrupción del hombre. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 14:1-7

1Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.

2Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.

3Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

4¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan?

5Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos.

6Del consejo del pobre se han burlado, Pero Jehová es su esperanza.

7¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

15 Salmos 15

Los que habitarán en el monte santo de Dios. Salmo de David. Salmos 15:1-5

1Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

2El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.

3El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.

4Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

5Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

16 Salmos 16

Una herencia escogida. Mictam de David. Salmos 16:1-11

1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

2Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

3Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

4Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.

5Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.

6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

7Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.

8A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

9Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;

10Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

17 Salmos 17

Plegaria pidiendo protección contra los opresores. Oración de David. Salmos 17:1-15

1Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

2De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud.

3Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión.

4En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

5Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no resbalen.

6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

7Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, De los que se levantan contra ellos.

8Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

9De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida.

10Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan arrogantemente.

11Han cercado ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.

12Son como león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está en su escondite.

13Levántate, oh Jehová; Sal a su encuentro, póstrales; Libra mi alma de los malos con tu espada,

14De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida, Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos, Y aun sobra para sus pequeñuelos.

15En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

18 Salmos 18

Acción de gracias por la victoria. Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: Salmos 18:1-50

1Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.

2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

3Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.

4Me rodearon ligaduras de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5Ligaduras del Seol me rodearon, Me tendieron lazos de muerte.

6En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

7La tierra fue conmovida y tembló; Se conmovieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.

8Humo subió de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos.

9Inclinó los cielos, y descendió; Y había densas tinieblas debajo de sus pies.

10Cabalgó sobre un querubín, y voló; Voló sobre las alas del viento.

11Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.

13Tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz; Granizo y carbones de fuego.

14Envió sus saetas, y los dispersó; Lanzó relámpagos, y los destruyó.

15Entonces aparecieron los abismos de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del aliento de tu nariz.

16Envió desde lo alto; me tomó, Me sacó de las muchas aguas.

17Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo.

18Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo.

19Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.

20Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.

22Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no me he apartado de sus estatutos.

23Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad,

24Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.

26Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.

27Porque tú salvarás al pueblo afligido, Y humillarás los ojos altivos.

28Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.

30En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.

31Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

32Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino;

33Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;

34Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce.

35Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.

36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.

37Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta acabarlos.

38Los herí de modo que no se levantasen; Cayeron debajo de mis pies.

39Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí.

40Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, Para que yo destruya a los que me aborrecen.

41Clamaron, y no hubo quien salvase; Aun a Jehová, pero no los oyó.

42Y los molí como polvo delante del viento; Los eché fuera como lodo de las calles.

43Me has librado de las contiendas del pueblo; Me has hecho cabeza de las naciones; Pueblo que yo no conocía me sirvió.

44Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños se sometieron a mí.

45Los extraños se debilitaron Y salieron temblando de sus encierros.

46Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y enaltecido sea el Dios de mi salvación;

47El Dios que venga mis agravios, Y somete pueblos debajo de mí;

48El que me libra de mis enemigos, Y aun me eleva sobre los que se levantan contra mí; Me libraste de varón violento.

49Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre.

50Grandes triunfos da a su rey, Y hace misericordia a su ungido, A David y a su descendencia, para siempre.

19 Salmos 19

Las obras y la palabra de Dios. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 19:1-14

1Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

2Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.

3No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.

4Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol;

5Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino.

6De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor.

7La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

9El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

10Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

11Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.

12¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

13Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

14Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

20 Salmos 20

Oración pidiendo la victoria. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 20:1-9

1Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda.

2Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga.

3Haga memoria de todas tus ofrendas, Y acepte tu holocausto. Selah

4Te dé conforme al deseo de tu corazón, Y cumpla todo tu consejo.

5Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; Conceda Jehová todas tus peticiones.

6Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; Lo oirá desde sus santos cielos Con la potencia salvadora de su diestra.

7Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.

8Ellos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.

9Salva, Jehová; Que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.

21 Salmos 21

Alabanza por haber sido librado del enemigo. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 21:1-13

1El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; Y en tu salvación, ¡cómo se goza!

2Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Selah

3Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

4Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre.

5Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él.

6Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia.

7Por cuanto el rey confía en Jehová, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.

8Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.

9Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira, Y fuego los consumirá.

10Su fruto destruirás de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de los hombres.

11Porque intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán,

12Pues tú los pondrás en fuga; En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros.

13Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.

22 Salmos 22

Un grito de angustia y un canto de alabanza. Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David. Salmos 22:1-31

1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

2Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.

3Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste.

5Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

6Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

7Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

8Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.

9Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

10Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.

12Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.

13Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente.

14He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas.

15Como un tiesto se secó mi vigor, Y mi lengua se pegó a mi paladar, Y me has puesto en el polvo de la muerte.

16Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies.

17Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan.

18Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.

19Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

20Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida.

21Sálvame de la boca del león, Y líbrame de los cuernos de los búfalos.

22Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.

23Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó.

25De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.

26Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre.

27Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

28Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones.

29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

30La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

31Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

23 Salmos 23

Jehová es mi pastor. Salmo de David. Salmos 23:1-6

1Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

24 Salmos 24

El rey de gloria. Salmo de David. Salmos 24:1-10

1De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

2Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

3¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

4El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

5Él recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.

6Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.

9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

10¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria. Selah

25 Salmos 25

David implora dirección, perdón y protección. Salmo de David. Salmos 25:1-22

1A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.

2Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.

3Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.

5Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.

6Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas.

7De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.

8Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

9Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera.

10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado, que es grande.

12¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.

13Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra.

14La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

15Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red.

16Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido.

17Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas.

18Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados.

19Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.

20Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado.

22Redime, oh Dios, a Israel De todas sus angustias.

26 Salmos 26

Declaración de integridad. Salmo de David. Salmos 26:1-12

1Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear.

2Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.

3Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad.

4No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente.

5Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.

6Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,

7Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.

8Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria.

9No arrebates con los pecadores mi alma, Ni mi vida con hombres sanguinarios,

10En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.

11Mas yo andaré en mi integridad; Redímeme, y ten misericordia de mí.

12Mi pie ha estado en rectitud; En las congregaciones bendeciré a Jehová.

27 Salmos 27

Jehová es mi luz y mi salvación. Salmo de David. Salmos 27:1-14

1Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.

4Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.

6Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

7Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme.

8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová;

9No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

10Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.

11Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos.

12No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes.

14Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.

28 Salmos 28

Plegaria pidiendo ayuda, y alabanza por la respuesta. Salmo de David. Salmos 28:1-9

1A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro.

2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

3No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón.

4Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.

5Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, Él los derribará, y no los edificará.

6Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos.

7Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.

8Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.

9Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.

29 Salmos 29

Poder y gloria de Jehová. Salmo de David. Salmos 29:1-11

1Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder.

2Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

3Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas.

4Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.

5Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano.

6Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.

7Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;

8Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades.

9Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria.

10Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre.

11Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

30 Salmos 30

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte. Salmo cantado en la dedicación de la Casa.. Salmo de David. Salmos 30:1-12

1Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

2Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.

3Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

4Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.

5Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría.

6En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido,

7Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado.

8A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré.

9¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador.

11Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

31 Salmos 31

Declaración de confianza. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 31:1-24

1En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia.

2Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

3Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

4Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio.

5En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

6Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehová he esperado.

7Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias.

8No me entregaste en mano del enemigo; Pusiste mis pies en lugar espacioso.

9Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11De todos mis enemigos soy objeto de oprobio, Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos; Los que me ven fuera huyen de mí.

12He sido olvidado de su corazón como un muerto; He venido a ser como un vaso quebrado.

13Porque oigo la calumnia de muchos; El miedo me asalta por todas partes, Mientras consultan juntos contra mí E idean quitarme la vida.

14Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios.

15En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; Sálvame por tu misericordia.

17No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.

18Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras Con soberbia y menosprecio.

19¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

20En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

21Bendito sea Jehová, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

22Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

23Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que procede con soberbia.

24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón.

32 Salmos 32

La dicha del perdón. Salmo de David. Masquil. Salmos 32:1-11

1Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.

3Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día.

4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

6Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

7Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.

9No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.

10Muchos dolores habrá para el impío; Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

11Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

33 Salmos 33

Alabanzas al Creador y Preservador Salmos 33:1-22

1Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.

2Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio.

3Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo.

4Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.

5El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

7Él junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.

8Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo.

9Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.

10Jehová hace nulo el consejo de las naciones, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.

11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

12Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí.

13Desde los cielos miró Jehová; Vio a todos los hijos de los hombres;

14Desde el lugar de su morada miró Sobre todos los moradores de la tierra.

15Él formó el corazón de todos ellos; Atento está a todas sus obras.

16El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

17Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

18He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia,

19Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre.

20Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

21Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.

22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti.

34 Salmos 34

La protección divina. Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec,. y él lo echó, y se fue. Salmos 34:1-22

1Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.

2En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

3Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre.

4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

5Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados.

6Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.

7El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.

8Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.

9Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.

10Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

11Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré.

12¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?

13Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.

14Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.

15Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

16La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

17Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.

18Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.

19Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.

20Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

21Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados.

22Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían.

35 Salmos 35

Plegaria pidiendo ser librado de los enemigos. Salmo de David. Salmos 35:1-28

1Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.

2Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.

3Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.

4Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.

5Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.

6Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga.

7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.

8Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Y la red que él escondió lo prenda; Con quebrantamiento caiga en ella.

9Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.

10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?

11Se levantan testigos malvados; De lo que no sé me preguntan;

12Me devuelven mal por bien, Para afligir a mi alma.

13Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno.

14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; Me despedazaban sin descanso;

16Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, Crujieron contra mí sus dientes.

17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.

18Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.

19No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.

20Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

21Ensancharon contra mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí.

23Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.

24Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, Y no se alegren de mí.

25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado!

26Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

27Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.

28Y mi lengua hablará de tu justicia Y de tu alabanza todo el día.

36 Salmos 36

La misericordia de Dios. Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová. Salmos 36:1-12

1La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

2Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

4Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.

5Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

6Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

7¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

8Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.

10Extiende tu misericordia a los que te conocen, Y tu justicia a los rectos de corazón.

11No venga pie de soberbia contra mí, Y mano de impíos no me mueva.

12Allí cayeron los hacedores de iniquidad; Fueron derribados, y no podrán levantarse.

37 Salmos 37

El camino de los malos. Salmo de David. Salmos 37:1-40

1No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.

3Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

4Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

5Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

6Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.

7Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.

8Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

9Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

10Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.

11Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.

12Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes;

13El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.

14Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder.

15Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

16Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.

17Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová.

18Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre.

19No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados.

20Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo.

21El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.

22Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos.

23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.

24Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.

25Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.

26En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición.

27Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.

28Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.

29Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.

30La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia.

31La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.

32Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.

33Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.

34Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

35Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde.

36Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado.

37Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

38Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida.

39Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

38 Salmos 38

Oración de un penitente. Salmo de David, para recordar. Salmos 38:1-22

1Jehová, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.

2Porque tus saetas cayeron sobre mí, Y sobre mí ha descendido tu mano.

3Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

4Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí.

5Hieden y supuran mis llagas, A causa de mi locura.

6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.

7Porque mis lomos están llenos de ardor, Y nada hay sano en mi carne.

8Estoy debilitado y molido en gran manera; Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

9Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto.

10Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, Y aun la luz de mis ojos me falta ya.

11Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, Y mis cercanos se han alejado.

12Los que buscan mi vida arman lazos, Y los que procuran mi mal hablan iniquidades, Y meditan fraudes todo el día.

13Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; Y soy como mudo que no abre la boca.

14Soy, pues, como un hombre que no oye, Y en cuya boca no hay reprensiones.

15Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío.

16Dije: No se alegren de mí; Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

17Pero yo estoy a punto de caer, Y mi dolor está delante de mí continuamente.

18Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado.

19Porque mis enemigos están vivos y fuertes, Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

20Los que pagan mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí.

22Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.

39 Salmos 39

El carácter transitorio de la vida. Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David. Salmos 39:1-13

1Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí.

2Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor.

3Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua:

4Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.

5He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah

6Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.

8Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato.

9Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.

10Quita de sobre mí tu plaga; Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.

11Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah

12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres.

13Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.

40 Salmos 40

Alabanza por la liberación divina. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 40:1-17

1Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

2Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.

4Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

5Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.

6Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.

7Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí;

8Él hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.

9He anunciado justicia en grande congregación; He aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.

11Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.

13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

14Sean avergonzados y confundidos a una Los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean;

15Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!

16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.

17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

41 Salmos 41

Oración pidiendo salud. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 41:1-13

1Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová.

2Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

3Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.

4Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.

5Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?

6Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan.

7Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; Contra mí piensan mal, diciendo de mí:

8Cosa pestilencial se ha apoderado de él; Y el que cayó en cama no volverá a levantarse.

9Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.

10Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y les daré el pago.

11En esto conoceré que te he agradado, Que mi enemigo no se huelgue de mí.

12En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.

13Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén.

42 Salmos 42

Mi alma tiene sed de Dios. Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré. Salmos 42:1-11

1Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

2Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

3Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

4Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

5¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

6Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

7Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

8Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida.

9Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

10Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

43 Salmos 43

Plegaria pidiendo vindicación y liberación Salmos 43:1-5

1Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

2Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

3Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.

4Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

5¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

44 Salmos 44

Liberaciones pasadas y pruebas presentes. Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré. Salmos 44:1-26

1Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

2Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

3Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.

4Tú, oh Dios, eres mi rey; Manda salvación a Jacob.

5Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

6Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará;

7Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

8En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

9Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales con nuestros ejércitos.

10Nos hiciste retroceder delante del enemigo, Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

11Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones.

12Has vendido a tu pueblo de balde; No exigiste ningún precio.

13Nos pones por afrenta de nuestros vecinos, Por escarnio y por burla de los que nos rodean.

14Nos pusiste por proverbio entre las naciones; Todos al vernos menean la cabeza.

15Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y la confusión de mi rostro me cubre,

16Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del vengativo.

17Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, Y no hemos faltado a tu pacto.

18No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,

19Para que nos quebrantases en el lugar de chacales, Y nos cubrieses con sombra de muerte.

20Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos a dios ajeno,

21¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.

22Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero.

23Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.

24¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?

25Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo, Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.

26Levántate para ayudarnos, Y redímenos por causa de tu misericordia.

45 Salmos 45

Cántico de las bodas del rey. Al músico principal; sobre Lirios. Masquil de los hijos de Coré. Canción de amores. Salmos 45:1-17

1Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

2Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

3Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.

4En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles.

5Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.

6Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino.

7Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

8Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean.

9Hijas de reyes están entre tus ilustres; Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.

10Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

11Y deseará el rey tu hermosura; E inclínate a él, porque él es tu señor.

12Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.

13Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido.

14Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes irán en pos de ella, Compañeras suyas serán traídas a ti.

15Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en el palacio del rey.

16En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.

17Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

46 Salmos 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza. Al músico principal; de los hijos de Coré. Salmo sobre Alamot. Salmos 46:1-11

1Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

2Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;

3Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

4Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.

5Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.

6Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra.

7Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

8Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.

9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.

10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

47 Salmos 47

Dios, el Rey de toda la tierra. Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré. Salmos 47:1-10

1Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo.

2Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.

3Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, Y a las naciones debajo de nuestros pies.

4Él nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah

5Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.

6Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad;

7Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.

8Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono.

9Los príncipes de los pueblos se reunieron Como pueblo del Dios de Abraham;

10Porque de Dios son los escudos de la tierra; Él es muy exaltado.

48 Salmos 48

Hermosura y gloria de Sion. Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Salmos 48:1-14

1Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

2Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey.

3En sus palacios Dios es conocido por refugio.

4Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.

5Y viéndola ellos así, se maravillaron, Se turbaron, se apresuraron a huir.

6Les tomó allí temblor; Dolor como de mujer que da a luz.

7Con viento solano Quiebras tú las naves de Tarsis.

8Como lo oímos, así lo hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; La afirmará Dios para siempre. Selah

9Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.

10Conforme a tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra; De justicia está llena tu diestra.

11Se alegrará el monte de Sion; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.

12Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres.

13Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera.

14Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aun más allá de la muerte.

49 Salmos 49

La insensatez de confiar en las riquezas. Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré. Salmos 49:1-20

1Oíd esto, pueblos todos; Escuchad, habitantes todos del mundo,

2Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.

3Mi boca hablará sabiduría, Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

4Inclinaré al proverbio mi oído; Declararé con el arpa mi enigma.

5¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?

6Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

7Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate

8(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás),

9Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción.

10Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.

11Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras.

12Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen.

13Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah

14Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.

15Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah

16No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;

17Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.

18Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, Y sea loado cuando prospere,

19Entrará en la generación de sus padres, Y nunca más verá la luz.

20El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.

50 Salmos 50

Dios juzgará al mundo. Salmo de Asaf. Salmos 50:1-23

1El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

2De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.

3Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará.

4Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

5Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

6Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah

7Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

8No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.

9No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

10Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

11Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.

12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.

13¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

14Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo;

15E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.

16Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?

17Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras.

18Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte.

19Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

21Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.

22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.

23El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

51 Salmos 51

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.

3Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.

4Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

5He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.

9Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.

10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.

13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.

14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia.

15Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.

16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.

17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.

19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

52 Salmos 52

Futilidad de la jactancia del malo. Al músico principal. Masquil de David, cuando vino Doeg edomita y dio cuenta a Saúl diciéndole:. David ha venido a casa de Ahimelec. Salmos 52:1-9

1¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.

2Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.

3Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad. Selah

4Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua.

5Por tanto, Dios te destruirá para siempre; Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah

6Verán los justos, y temerán; Se reirán de él, diciendo:

7He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas, Y se mantuvo en su maldad.

8Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

9Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

53 Salmos 53

Insensatez y maldad de los hombres. Al músico principal; sobre Mahalat. Masquil de David. Salmos 53:1-6

1Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien.

2Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.

3Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.

4¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?

5Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

6¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

54 Salmos 54

Plegaria pidiendo protección contra los enemigos. Al músico principal; en Neginot. Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? Salmos 54:1-7

1Oh Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme.

2Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.

3Porque extraños se han levantado contra mí, Y hombres violentos buscan mi vida; No han puesto a Dios delante de sí. Selah

4He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.

5Él devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdad.

6Voluntariamente sacrificaré a ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.

7Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

55 Salmos 55

Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros. Al músico principal; en Neginot. Masquil de David. Salmos 55:1-23

1Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.

2Está atento, y respóndeme; Clamo en mi oración, y me conmuevo,

3A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque sobre mí echaron iniquidad, Y con furor me persiguen.

4Mi corazón está dolorido dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído.

5Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto.

6Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.

7Ciertamente huiría lejos; Moraría en el desierto. Selah

8Me apresuraría a escapar Del viento borrascoso, de la tempestad.

9Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10Día y noche la rodean sobre sus muros, E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

11Maldad hay en medio de ella, Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

12Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él;

13Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar;

14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

15Que la muerte les sorprenda; Desciendan vivos al Seol, Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

16En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará.

17Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.

18Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.

19Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios. Selah

20Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él; Violó su pacto.

21Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas.

22Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.

23Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; Pero yo en ti confiaré.

56 Salmos 56

Oración de confianza. Al músico principal; sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat. Salmos 56:1-13

1Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; Me oprime combatiéndome cada día.

2Todo el día mis enemigos me pisotean; Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

3En el día que temo, Yo en ti confío.

4En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?

5Todos los días ellos pervierten mi causa; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

6Se reúnen, se esconden, Miran atentamente mis pasos, Como quienes acechan a mi alma.

7Pésalos según su iniquidad, oh Dios, Y derriba en tu furor a los pueblos.

8Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?

9Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; Esto sé, que Dios está por mí.

10En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra alabaré.

11En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?

12Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.

13Porque has librado mi alma de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.

57 Salmos 57

Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores. Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva. Salmos 57:1-11

1Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.

2Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.

3Él enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Selah Dios enviará su misericordia y su verdad.

4Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.

5Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.

6Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Selah

7Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos.

8Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana.

9Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones.

10Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.

11Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.

58 Salmos 58

Plegaria pidiendo el castigo de los malos. Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David. Salmos 58:1-11

1Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

2Antes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

3Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

4Veneno tienen como veneno de serpiente; Son como el áspid sordo que cierra su oído,

5Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.

6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.

7Sean disipados como aguas que corren; Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.

8Pasen ellos como el caracol que se deslíe; Como el que nace muerto, no vean el sol.

9Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.

10Se alegrará el justo cuando viere la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío.

11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

59 Salmos 59

Oración pidiendo ser librado de los enemigos. Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando envió Saúl, y vigilaron la casa para matarlo. Salmos 59:1-17

1Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

2Líbrame de los que cometen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.

3Porque he aquí están acechando mi vida; Se han juntado contra mí poderosos. No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

4Sin delito mío corren y se aperciben. Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

5Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para castigar a todas las naciones; No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah

6Volverán a la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.

7He aquí proferirán con su boca; Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?

8Mas tú, Jehová, te reirás de ellos; Te burlarás de todas las naciones.

9A causa del poder del enemigo esperaré en ti, Porque Dios es mi defensa.

10El Dios de mi misericordia irá delante de mí; Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.

11No los mates, para que mi pueblo no olvide; Dispérsalos con tu poder, y abátelos, Oh Jehová, escudo nuestro.

12Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.

13Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; Y sépase que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Selah

14Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.

15Anden ellos errantes para hallar qué comer; Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

16Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.

17Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

60 Salmos 60

Plegaria pidiendo ayuda contra el enemigo. Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, y destrozó a doce mil de Edom en el valle de la Sal. Salmos 60:1-12

1Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros!

2Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea.

3Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento.

4Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Selah

5Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.

6Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

7Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.

8Moab, vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea.

9¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom?

10¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

11Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres.

12En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

61 Salmos 61

Confianza en la protección de Dios. Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David. Salmos 61:1-8

1Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende.

2Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo,

3Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo.

4Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

5Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

6Días sobre días añadirás al rey; Sus años serán como generación y generación.

7Estará para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

8Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.

62 Salmos 62

Dios, el único refugio. Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David. Salmos 62:1-12

1En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.

2Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho.

3¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada?

4Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah

5Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.

6Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.

7En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

8Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah

9Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada.

10No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

11Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,

12Y tuya, oh Señor, es la misericordia;

63 Salmos 63

Dios, satisfacción del alma. Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá. Salmos 63:1-11

1Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,

2Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.

3Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.

4Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.

5Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

7Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.

9Pero los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10Los destruirán a filo de espada; Serán porción de los chacales.

11Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

64 Salmos 64

Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 64:1-10

1Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo.

2Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad,

3Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

4Para asaetear a escondidas al íntegro; De repente lo asaetean, y no temen.

5Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.

7Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.

8Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean.

9Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos.

10Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

65 Salmos 65

La generosidad de Dios en la naturaleza. Al músico principal. Salmo. Cántico de David. Salmos 65:1-13

1Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos.

2Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne.

3Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.

5Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.

6Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de valentía;

7El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones.

8Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10Haces que se empapen sus surcos, Haces descender sus canales; La ablandas con lluvias, Bendices sus renuevos.

11Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura.

12Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría.

13Se visten de manadas los llanos, Y los valles se cubren de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan.

66 Salmos 66

Alabanza por los hechos poderosos de Dios. Al músico principal. Cántico. Salmo. Salmos 66:1-20

1Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.

2Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza.

3Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.

4Toda la tierra te adorará, Y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah

5Venid, y ved las obras de Dios, Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6Volvió el mar en seco; Por el río pasaron a pie; Allí en él nos alegramos.

7El señorea con su poder para siempre; Sus ojos atalayan sobre las naciones; Los rebeldes no serán enaltecidos. Selah

8Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, Y haced oír la voz de su alabanza.

9Él es quien preservó la vida a nuestra alma, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata.

11Nos metiste en la red; Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.

12Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; Pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia.

13Entraré en tu casa con holocaustos; Te pagaré mis votos,

14Que pronunciaron mis labios Y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

15Holocaustos de animales engordados te ofreceré, Con sahumerio de carneros; Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos. Selah

16Venid, oíd todos los que teméis a Dios, Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

17A él clamé con mi boca, Y fue exaltado con mi lengua.

18Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.

19Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica.

20Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

67 Salmos 67

Exhortación a las naciones, para que alaben a Dios. Al músico principal; en Neginot. Salmo. Cántico. Salmos 67:1-7

1Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah

2Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación.

3Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.

4Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah

5Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.

6La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.

68 Salmos 68

El Dios del Sinaí y del santuario. Al músico principal. Salmo de David. Cántico. Salmos 68:1-35

1Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.

2Como es lanzado el humo, los lanzarás; Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios.

3Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, Y saltarán de alegría.

4Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él.

5Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada.

6Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

7Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, Selah

8La tierra tembló; También destilaron los cielos ante la presencia de Dios; Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.

9Abundante lluvia esparciste, oh Dios; A tu heredad exhausta tú la reanimaste.

10Los que son de tu grey han morado en ella; Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.

11El Señor daba palabra; Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

12Huyeron, huyeron reyes de ejércitos, Y las que se quedaban en casa repartían los despojos.

13Bien que fuisteis echados entre los tiestos, Seréis como alas de paloma cubiertas de plata, Y sus plumas con amarillez de oro.

14Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí, Fue como si hubiese nevado en el monte Salmón.

15Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán.

16¿Por qué observáis, oh montes altos, Al monte que deseó Dios para su morada? Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.

17Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; El Señor viene del Sinaí a su santuario.

18Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.

19Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salvación. Selah

20Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.

21Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La testa cabelluda del que camina en sus pecados.

22El Señor dijo: De Basán te haré volver; Te haré volver de las profundidades del mar;

23Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.

24Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.

25Los cantores iban delante, los músicos detrás; En medio las doncellas con panderos.

26Bendecid a Dios en las congregaciones; Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.

27Allí estaba el joven Benjamín, señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

28Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.

29Por razón de tu templo en Jerusalén Los reyes te ofrecerán dones.

30Reprime la reunión de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata; Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.

31Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.

32Reinos de la tierra, cantad a Dios, Cantad al Señor; Selah

33Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad; He aquí dará su voz, poderosa voz.

34Atribuid poder a Dios; Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos.

35Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.

69 Salmos 69

Un grito de angustia. Al músico principal; sobre Lirios. Salmo de David. Salmos 69:1-36

1Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.

2Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

3Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

4Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé?

5Dios, tú conoces mi insensatez, Y mis pecados no te son ocultos.

6No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

7Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.

8Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre.

9Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

10Lloré afligiendo con ayuno mi alma, Y esto me ha sido por afrenta.

11Puse además cilicio por mi vestido, Y vine a serles por proverbio.

12Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, Y me zaherían en sus canciones los bebedores.

13Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame.

14Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

15No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

16Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades.

17No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

18Acércate a mi alma, redímela; Líbrame a causa de mis enemigos.

19Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios.

20El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; Y consoladores, y ninguno hallé.

21Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22Sea su convite delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien, por tropiezo.

23Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y haz temblar continuamente sus lomos.

24Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.

25Sea su palacio asolado; En sus tiendas no haya morador.

26Porque persiguieron al que tú heriste, Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

27Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.

28Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos.

29Mas a mí, afligido y miserable, Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

30Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza.

31Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que tiene cuernos y pezuñas;

32Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

33Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros.

34Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

35Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.

36La descendencia de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.

70 Salmos 70

Súplica por la liberación. Al músico principal. Salmo de David, para conmemorar. Salmos 70:1-5

1Oh Dios, acude a librarme; Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

2Sean avergonzados y confundidos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.

3Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡Ah!

4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios.

5Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.

71 Salmos 71

Oración de un anciano Salmos 71:1-24

1En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.

2Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame.

3Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

4Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.

5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.

6En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza.

7Como prodigio he sido a muchos, Y tú mi refugio fuerte.

8Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.

9No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma consultaron juntamente,

11Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

12Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.

13Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más.

15Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número.

16Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

17Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,

19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú?

20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme.

22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa, Oh Santo de Israel.

23Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste.

24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

72 Salmos 72

El reino de un rey justo. Para Salomón. Salmos 72:1-20

1Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.

2Él juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio.

3Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.

4Juzgará a los afligidos del pueblo, Salvará a los hijos del menesteroso, Y aplastará al opresor.

5Te temerán mientras duren el sol Y la luna, de generación en generación.

6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra.

7Florecerá en sus días justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

8Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra.

9Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo.

10Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

11Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

12Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres.

14De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

15Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, Y se orará por él continuamente; Todo el día se le bendecirá.

16Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17Será su nombre para siempre, Se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado.

18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, El único que hace maravillas.

19Bendito su nombre glorioso para siempre, Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

20Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

73 Salmos 73

El destino de los malos. Salmo de Asaf. Salmos 73:1-28

1Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón.

2En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.

3Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.

4Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero.

5No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres.

6Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia.

7Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón.

8Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.

9Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra.

10Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí, Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.

11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

12He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;

14Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.

15Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

16Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí,

17Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.

19¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores.

20Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

21Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas.

22Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.

23Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha.

24Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.

25¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

28Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

74 Salmos 74

Apelación a Dios en contra del enemigo. Masquil de Asaf. Salmos 74:1-23

1¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

2Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; Este monte de Sion, donde has habitado.

3Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

4Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; Han puesto sus divisas por señales.

5Se parecen a los que levantan El hacha en medio de tupido bosque.

6Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.

7Han puesto a fuego tu santuario, Han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.

8Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

9No vemos ya nuestras señales; No hay más profeta, Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

10¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

11¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu diestra en tu seno?

12Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; El que obra salvación en medio de la tierra.

13Dividiste el mar con tu poder; Quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.

14Magullaste las cabezas del leviatán, Y lo diste por comida a los moradores del desierto.

15Abriste la fuente y el río; Secaste ríos impetuosos.

16Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol.

17Tú fijaste todos los términos de la tierra; El verano y el invierno tú los formaste.

18Acuérdate de esto: que el enemigo ha afrentado a Jehová, Y pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

19No entregues a las fieras el alma de tu tórtola, Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

20Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.

21No vuelva avergonzado el abatido; El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

22Levántate, oh Dios, aboga tu causa; Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

23No olvides las voces de tus enemigos; El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

75 Salmos 75

Dios abate al malo y exalta al justo. Al músico principal; sobre No destruyas. Salmo de Asaf. Cántico. Salmos 75:1-10

1Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas.

2Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente.

3Se arruinaban la tierra y sus moradores; Yo sostengo sus columnas. Selah

4Dije a los insensatos: No os infatuéis; Y a los impíos: No os enorgullezcáis;

5No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguida.

6Porque ni de oriente ni de occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento.

7Mas Dios es el juez; A éste humilla, y a aquél enaltece.

8Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra.

9Pero yo siempre anunciaré Y cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, Pero el poder del justo será exaltado.

76 Salmos 76

El Dios de la victoria y del juicio. Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de Asaf. Cántico. Salmos 76:1-12

1Dios es conocido en Judá; En Israel es grande su nombre.

2En Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sion.

3Allí quebró las saetas del arco, El escudo, la espada y las armas de guerra. Selah

4Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza.

5Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; No hizo uso de sus manos ninguno de los varones fuertes.

6A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos.

7Tú, temible eres tú; ¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?

8Desde los cielos hiciste oír juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa

9Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, Para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah

10Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras.

11Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible.

12Cortará él el espíritu de los príncipes; Temible es a los reyes de la tierra.

77 Salmos 77

Meditación sobre los hechos poderosos de Dios. Al músico principal; para Jedutún. Salmo de Asaf. Salmos 77:1-20

1Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará.

2Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo.

3Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah

4No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba.

5Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos.

6Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría:

7¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio?

8¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?

9¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah

10Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

11Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.

12Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos.

13Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

14Tú eres el Dios que hace maravillas; Hiciste notorio en los pueblos tu poder.

15Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José. Selah

16Te vieron las aguas, oh Dios; Las aguas te vieron, y temieron; Los abismos también se estremecieron.

17Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos.

18La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra.

19En el mar fue tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.

20Condujiste a tu pueblo como ovejas Por mano de Moisés y de Aarón.

78 Salmos 78

Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel. Masquil de Asaf. Salmos 78:1-72

1Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

2Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,

3Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.

4No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo.

5Él estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos;

6Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

7A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos,

8Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

9Los hijos de Efraín, arqueros armados, Volvieron las espaldas en el día de la batalla.

10No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley;

11Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado.

12Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón.

14Les guió de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.

15Hendió las peñas en el desierto, Y les dio a beber como de grandes abismos,

16Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos.

17Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

18Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto.

19Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

20He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?

21Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel,

22Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación.

23Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,

24E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos.

25Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles.

26Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur,

27E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan.

28Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas.

29Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo.

30No habían quitado de sí su anhelo, Aún estaba la comida en su boca,

31Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, Y derribó a los escogidos de Israel.

32Con todo esto, pecaron aún, Y no dieron crédito a sus maravillas.

33Por tanto, consumió sus días en vanidad, Y sus años en tribulación.

34Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya,

35Y se acordaban de que Dios era su refugio, Y el Dios Altísimo su redentor.

36Pero le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían;

37Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto.

38Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces su ira, Y no despertó todo su enojo.

39Se acordó de que eran carne, Soplo que va y no vuelve.

40¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo!

41Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel.

42No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia;

43Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán;

44Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, para que no bebiesen.

45Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, Y ranas que los destruían.

46Dio también a la oruga sus frutos, Y sus labores a la langosta.

47Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con escarcha;

48Entregó al pedrisco sus bestias, Y sus ganados a los rayos.

49Envió sobre ellos el ardor de su ira; Enojo, indignación y angustia, Un ejército de ángeles destructores.

50Dispuso camino a su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida a la mortandad.

51Hizo morir a todo primogénito en Egipto, Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.

52Hizo salir a su pueblo como ovejas, Y los llevó por el desierto como un rebaño.

53Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor; Y el mar cubrió a sus enemigos.

54Los trajo después a las fronteras de su tierra santa, A este monte que ganó su mano derecha.

55Echó las naciones de delante de ellos; Con cuerdas repartió sus tierras en heredad, E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

56Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios;

57Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; Se volvieron como arco engañoso.

58Le enojaron con sus lugares altos, Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla.

59Lo oyó Dios y se enojó, Y en gran manera aborreció a Israel.

60Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres,

61Y entregó a cautiverio su poderío, Y su gloria en mano del enemigo.

62Entregó también su pueblo a la espada, Y se irritó contra su heredad.

63El fuego devoró a sus jóvenes, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

64Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no hicieron lamentación.

65Entonces despertó el Señor como quien duerme, Como un valiente que grita excitado del vino,

66E hirió a sus enemigos por detrás; Les dio perpetua afrenta.

67Desechó la tienda de José, Y no escogió la tribu de Efraín,

68Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sion, al cual amó.

69Edificó su santuario a manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre.

70Eligió a David su siervo, Y lo tomó de las majadas de las ovejas;

71De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase a Jacob su pueblo, Y a Israel su heredad.

72Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos.

79 Salmos 79

Lamento por la destrucción de Jerusalén. Salmo de Asaf. Salmos 79:1-13

1Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; Han profanado tu santo templo; Redujeron a Jerusalén a escombros.

2Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

3Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén, Y no hubo quien los enterrase.

4Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

5¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?

6Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

7Porque han consumido a Jacob, Y su morada han asolado.

8No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, Porque estamos muy abatidos.

9Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

10Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.

11Llegue delante de ti el gemido de los presos; Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte,

12Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

13Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, Te alabaremos para siempre; De generación en generación cantaremos tus alabanzas.

80 Salmos 80

Súplica por la restauración. Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf. Salmos 80:1-19

1Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece.

2Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos.

3Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?

5Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia.

6Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí.

7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.

9Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios.

11Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos.

12¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora.

14Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,

15La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.

16Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro.

17Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.

18Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.

19¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

81 Salmos 81

Bondad de Dios y perversidad de Israel. Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de Asaf. Salmos 81:1-16

1Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

2Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio.

3Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

4Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.

5Lo constituyó como testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía;

6Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron descargadas de los cestos.

7En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Selah

8Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres,

9No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño.

10Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré.

11Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí.

12Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.

13¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!

14En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios.

15Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, Y el tiempo de ellos sería para siempre.

16Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría.

82 Salmos 82

Amonestación contra los juicios injustos. Salmo de Asaf. Salmos 82:1-8

1Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.

2¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

3Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.

5No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

6Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo;

7Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

8Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

83 Salmos 83

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel. Cántico. Salmo de Asaf. Salmos 83:1-18

1Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

2Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza.

3Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

4Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, Y no haya más memoria del nombre de Israel.

5Porque se confabulan de corazón a una, Contra ti han hecho alianza

6Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;

7Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos y los habitantes de Tiro.

8También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah

9Hazles como a Madián, Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

10Que perecieron en Endor, Fueron hechos como estiércol para la tierra.

11Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,

12Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.

13Dios mío, ponlos como torbellinos, Como hojarascas delante del viento,

14Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa el bosque.

15Persíguelos así con tu tempestad, Y atérralos con tu torbellino.

16Llena sus rostros de vergüenza, Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17Sean afrentados y turbados para siempre; Sean deshonrados, y perezcan.

18Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

84 Salmos 84

Anhelo por la casa de Dios. Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré. Salmos 84:1-12

1¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

4Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah

5Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.

6Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

7Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.

8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

9Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

11Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.

12Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

85 Salmos 85

Súplica por la misericordia de Dios sobre Israel. Al músico principal. Salmo para los hijos de Coré. Salmos 85:1-13

1Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; Volviste la cautividad de Jacob.

2Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. Selah

3Reprimiste todo tu enojo; Te apartaste del ardor de tu ira.

4Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

5¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?

6¿No volverás a darnos vida, Para que tu pueblo se regocije en ti?

7Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salvación.

8Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura.

9Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra.

10La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.

11La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos.

12Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto.

13La justicia irá delante de él, Y sus pasos nos pondrá por camino.

86 Salmos 86

Oración pidiendo la continuada misericordia de Dios. Oración de David. Salmos 86:1-17

1Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso.

2Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

3Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día.

4Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

6Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento a la voz de mis ruegos.

7En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes.

8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.

9Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre.

10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios.

11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

12Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre.

13Porque tu misericordia es grande para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

14Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de violentos ha buscado mi vida, Y no te pusieron delante de sí.

15Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,

16Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.

17Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

87 Salmos 87

El privilegio de morar en Sion. A los hijos de Coré. Salmo. Cántico. Salmos 87:1-7

1Su cimiento está en el monte santo.

2Ama Jehová las puertas de Sion Más que todas las moradas de Jacob.

3Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios. Selah

4Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; Este nació allá.

5Y de Sion se dirá: Este y aquél han nacido en ella, Y el Altísimo mismo la establecerá.

6Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí. Selah

7Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes están en ti.

88 Salmos 88

Súplica por la liberación de la muerte. Cántico. Salmo para los hijos de Coré. Al músico principal, para cantar sobre Mahalat. Masquil de Hemán ezraíta. Salmos 88:1-18

1Oh Jehová, Dios de mi salvación, Día y noche clamo delante de ti.

2Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor.

3Porque mi alma está hastiada de males, Y mi vida cercana al Seol.

4Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin fuerza,

5Abandonado entre los muertos, Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, De quienes no te acuerdas ya, Y que fueron arrebatados de tu mano.

6Me has puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en lugares profundos.

7Sobre mí reposa tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. Selah

8Has alejado de mí mis conocidos; Me has puesto por abominación a ellos; Encerrado estoy, y no puedo salir.

9Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; Te he llamado, oh Jehová, cada día; He extendido a ti mis manos.

10¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah

11¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en el Abadón?

12¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, Y tu justicia en la tierra del olvido?

13Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.

14¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?

15Yo estoy afligido y menesteroso; Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso.

16Sobre mí han pasado tus iras, Y me oprimen tus terrores.

17Me han rodeado como aguas continuamente; A una me han cercado.

18Has alejado de mí al amigo y al compañero, Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.

89 Salmos 89

Pacto de Dios con David. Masquil de Etán ezraíta. Salmos 89:1-52

1Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.

2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los cielos mismos afirmarás tu verdad.

3Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo:

4Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. Selah

5Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, Tu verdad también en la congregación de los santos.

6Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?

7Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.

8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu fidelidad te rodea.

9Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

10Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.

11Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

12El norte y el sur, tú los creaste; El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.

13Tuyo es el brazo potente; Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.

14Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.

16En tu nombre se alegrará todo el día, Y en tu justicia será enaltecido.

17Porque tú eres la gloria de su potencia, Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.

18Porque Jehová es nuestro escudo, Y nuestro rey es el Santo de Israel.

19Entonces hablaste en visión a tu santo, Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; He exaltado a un escogido de mi pueblo.

20Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción.

21Mi mano estará siempre con él, Mi brazo también lo fortalecerá.

22No lo sorprenderá el enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;

23Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, Y heriré a los que le aborrecen.

24Mi verdad y mi misericordia estarán con él, Y en mi nombre será exaltado su poder.

25Asimismo pondré su mano sobre el mar, Y sobre los ríos su diestra.

26Él me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación.

27Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra.

28Para siempre le conservaré mi misericordia, Y mi pacto será firme con él.

29Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días de los cielos.

30Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios,

31Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos,

32Entonces castigaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.

33Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.

34No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David.

36Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.

37Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. Selah

38Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido, Y te has airado con él.

39Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.

40Aportillaste todos sus vallados; Has destruido sus fortalezas.

41Lo saquean todos los que pasan por el camino; Es oprobio a sus vecinos.

42Has exaltado la diestra de sus enemigos; Has alegrado a todos sus adversarios.

43Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.

44Hiciste cesar su gloria, Y echaste su trono por tierra.

45Has acortado los días de su juventud; Le has cubierto de afrenta. Selah

46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?

47Recuerda cuán breve es mi tiempo; ¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre?

48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol? Selah

49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste a David por tu verdad?

50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.

51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.

52Bendito sea Jehová para siempre. Amén, y Amén.

90 Salmos 90

La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre. Oración de Moisés, varón de Dios. Salmos 90:1-17

1Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación.

2Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

5Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana.

6En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

7Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados.

8Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

9Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.

11¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

12Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

13Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

14De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal.

16Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

17Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.

91 Salmos 91

Morando bajo la sombra del Omnipotente Salmos 91:1-16

1El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

3El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

4Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,

6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

7Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

8Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

9Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,

10No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

11Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

12En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

13Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

16Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

92 Salmos 92

Alabanza por la bondad de Dios. Salmo. Cántico para el día de reposo. Salmos 92:1-15

1Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;

2Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche,

3En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.

4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.

5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.

6El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto.

7Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente.

8Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

10Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.

11Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

12El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.

13Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.

14Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes,

15Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.

93 Salmos 93

La majestad de Jehová Salmos 93:1-5

1Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

2Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.

3Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.

4Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.

5Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

94 Salmos 94

Oración clamando por venganza Salmos 94:1-23

1Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate.

2Engrandécete, oh Juez de la tierra; Da el pago a los soberbios.

3¿Hasta cuándo los impíos, Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

4¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

5A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, Y a tu heredad afligen.

6A la viuda y al extranjero matan, Y a los huérfanos quitan la vida.

7Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob.

8Entended, necios del pueblo; Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

9El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?

10El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

11Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.

12Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, Y en tu ley lo instruyes,

13Para hacerle descansar en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava el hoyo.

14Porque no abandonará Jehová a su pueblo, Ni desamparará su heredad,

15Sino que el juicio será vuelto a la justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

16¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

17Si no me ayudara Jehová, Pronto moraría mi alma en el silencio.

18Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

19En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.

20¿Se juntará contigo el trono de iniquidades Que hace agravio bajo forma de ley?

21Se juntan contra la vida del justo, Y condenan la sangre inocente.

22Mas Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza.

23Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá en su propia maldad; Los destruirá Jehová nuestro Dios.

95 Salmos 95

Cántico de alabanza y de adoración Salmos 95:1-11

1Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

2Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.

3Porque Jehová es Dios grande, Y Rey grande sobre todos los dioses.

4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.

5Suyo también el mar, pues él lo hizo; Y sus manos formaron la tierra seca.

6Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

7Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz,

8No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, Como en el día de Masah en el desierto,

9Donde me tentaron vuestros padres, Me probaron, y vieron mis obras.

10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.

11Por tanto, juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.

96 Salmos 96

Cántico de alabanza Salmos 96:1-13

1Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra.

2Cantad a Jehová, bendecid su nombre; Anunciad de día en día su salvación.

3Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.

4Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Temible sobre todos los dioses.

5Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Pero Jehová hizo los cielos.

6Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y gloria en su santuario.

7Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder.

8Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

9Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra.

10Decid entre las naciones: Jehová reina. También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará a los pueblos en justicia.

11Alégrense los cielos, y gócese la tierra; Brame el mar y su plenitud.

12Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,

13Delante de Jehová que vino; Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con su verdad.

97 Salmos 97

El dominio y el poder de Jehová Salmos 97:1-12

1Jehová reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas.

2Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono.

3Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor.

4Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció.

5Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, Delante del Señor de toda la tierra.

6Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria.

7Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses.

8Oyó Sion, y se alegró; Y la hijas de Judá, Oh Jehová, se gozaron por tus juicios.

9Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses.

10Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; Él guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.

11Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón.

12Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.

98 Salmos 98

Alabanza por la justicia de Dios. Salmo. Salmos 98:1-9

1Cantad a Jehová cántico nuevo, Porque ha hecho maravillas; Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

2Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia.

3Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

4Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

5Cantad salmos a Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico.

6Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, Delante del rey Jehová.

7Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan;

8Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo

9Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

99 Salmos 99

Fidelidad de Jehová para con Israel Salmos 99:1-9

1Jehová reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.

2Jehová en Sion es grande, Y exaltado sobre todos los pueblos.

3Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo.

4Y la gloria del rey ama el juicio; Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.

5Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo.

6Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban a Jehová, y él les respondía.

7En columna de nube hablaba con ellos; Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.

8Jehová Dios nuestro, tú les respondías; Les fuiste un Dios perdonador, Y retribuidor de sus obras.

9Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante su santo monte, Porque Jehová nuestro Dios es santo.

100 Salmos 100

Exhortación a la gratitud. Salmo de alabanza Salmos 100:1-5

1Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

2Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.

3Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

4Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.

5Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

101 Salmos 101

Promesa de vivir rectamente. Salmo de David. Salmos 101:1-8

1Misericordia y juicio cantaré; A ti cantaré yo, oh Jehová.

2Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

3No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.

4Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.

5Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

6Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

7No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

8De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

102 Salmos 102

Oración de un afligido. Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento. Salmos 102:1-28

1Jehová, escucha mi oración, Y llegue a ti mi clamor.

2No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare.

3Porque mis días se han consumido como humo, Y mis huesos cual tizón están quemados.

4Mi corazón está herido, y seco como la hierba, Por lo cual me olvido de comer mi pan.

5Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado a mi carne.

6Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el buho de las soledades;

7Velo, y soy Como el pájaro solitario sobre el tejado.

8Cada día me afrentan mis enemigos; Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.

9Por lo cual yo como ceniza a manera de pan, Y mi bebida mezclo con lágrimas,

10A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado.

11Mis días son como sombra que se va, Y me he secado como la hierba.

12Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación.

13Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

14Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.

15Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto;

17Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos.

18Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,

19Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra,

20Para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte;

21Para que publique en Sion el nombre de Jehová, Y su alabanza en Jerusalén,

22Cuando los pueblos y los reinos se congreguen En uno para servir a Jehová.

23Él debilitó mi fuerza en el camino; Acortó mis días.

24Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; Por generación de generaciones son tus años.

25Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos.

26Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados;

27Pero tú eres el mismo, Y tus años no se acabarán.

28Los hijos de tus siervos habitarán seguros, Y su descendencia será establecida delante de ti.

103 Salmos 103

Alabanza por las bendiciones de Dios. Salmo de David. Salmos 103:1-22

1Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

3Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

4El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;

5El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.

6Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.

7Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.

8Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.

9No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.

10No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.

14Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

15El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo,

16Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.

17Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.

20Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto.

21Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.

104 Salmos 104

Dios cuida de su creación Salmos 104:1-35

1Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia.

2El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina,

3Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;

4El que hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros.

5Él fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida.

6Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.

7A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;

8Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.

9Les pusiste término, el cual no traspasarán, Ni volverán a cubrir la tierra.

10Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes;

11Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses.

12A sus orillas habitan las aves de los cielos; Cantan entre las ramas.

13Él riega los montes desde sus aposentos; Del fruto de sus obras se sacia la tierra.

14Él hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra,

15Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre.

16Se llenan de savia los árboles de Jehová, Los cedros del Líbano que él plantó.

17Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña.

18Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos.

19Hizo la luna para los tiempos; El sol conoce su ocaso.

20Pones las tinieblas, y es la noche; En ella corretean todas las bestias de la selva.

21Los leoncillos rugen tras la presa, Y para buscar de Dios su comida.

22Sale el sol, se recogen, Y se echan en sus cuevas.

23Sale el hombre a su labor, Y a su labranza hasta la tarde.

24¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios.

25He allí el grande y anchuroso mar, En donde se mueven seres innumerables, Seres pequeños y grandes.

26Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.

27Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida a su tiempo.

28Les das, recogen; Abres tu mano, se sacian de bien.

29Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.

30Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.

31Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras.

32Él mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.

33A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva.

34Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová.

35Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, a Jehová. Aleluya.

105 Salmos 105

Maravillas de Jehová a favor de Israel Salmos 105:1-45

1Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.

2Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.

3Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

4Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro.

5Acordaos de las maravillas que él ha hecho, De sus prodigios y de los juicios de su boca,

6Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.

7Él es Jehová nuestro Dios; En toda la tierra están sus juicios.

8Se acordó para siempre de su pacto; De la palabra que mandó para mil generaciones,

9La cual concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac.

10La estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno,

11Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán Como porción de vuestra heredad.

12Cuando ellos eran pocos en número, Y forasteros en ella,

13Y andaban de nación en nación, De un reino a otro pueblo,

14No consintió que nadie los agraviase, Y por causa de ellos castigó a los reyes.

15No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas.

16Trajo hambre sobre la tierra, Y quebrantó todo sustento de pan.

17Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo.

18Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona.

19Hasta la hora que se cumplió su palabra, El dicho de Jehová le probó.

20Envió el rey, y le soltó; El señor de los pueblos, y le dejó ir libre.

21Lo puso por señor de su casa, Y por gobernador de todas sus posesiones,

22Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese, Y a sus ancianos enseñara sabiduría.

23Después entró Israel en Egipto, Y Jacob moró en la tierra de Cam.

24Y multiplicó su pueblo en gran manera, Y lo hizo más fuerte que sus enemigos.

25Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal.

26Envió a su siervo Moisés, Y a Aarón, al cual escogió.

27Puso en ellos las palabras de sus señales, Y sus prodigios en la tierra de Cam.

28Envió tinieblas que lo oscurecieron todo; No fueron rebeldes a su palabra.

29Volvió sus aguas en sangre, Y mató sus peces.

30Su tierra produjo ranas Hasta en las cámaras de sus reyes.

31Habló, y vinieron enjambres de moscas, Y piojos en todos sus términos.

32Les dio granizo por lluvia, Y llamas de fuego en su tierra.

33Destrozó sus viñas y sus higueras, Y quebró los árboles de su territorio.

34Habló, y vinieron langostas, Y pulgón sin número;

35Y comieron toda la hierba de su país, Y devoraron el fruto de su tierra.

36Hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra, Las primicias de toda su fuerza.

37Los sacó con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.

38Egipto se alegró de que salieran, Porque su terror había caído sobre ellos.

39Extendió una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar la noche.

40Pidieron, e hizo venir codornices; Y los sació de pan del cielo.

41Abrió la peña, y fluyeron aguas; Corrieron por los sequedales como un río.

42Porque se acordó de su santa palabra Dada a Abraham su siervo.

43Sacó a su pueblo con gozo; Con júbilo a sus escogidos.

44Les dio las tierras de las naciones, Y las labores de los pueblos heredaron;

45Para que guardasen sus estatutos, Y cumpliesen sus leyes. Aleluya.

106 Salmos 106

La rebeldía de Israel Salmos 106:1-48

1Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

2¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?

3Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo.

4Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo; Visítame con tu salvación,

5Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu nación, Y me gloríe con tu heredad.

6Pecamos nosotros, como nuestros padres; Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

7Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.

8Pero él los salvó por amor de su nombre, Para hacer notorio su poder.

9Reprendió al Mar Rojo y lo secó, Y les hizo ir por el abismo como por un desierto.

10Los salvó de mano del enemigo, Y los rescató de mano del adversario.

11Cubrieron las aguas a sus enemigos; No quedó ni uno de ellos.

12Entonces creyeron a sus palabras Y cantaron su alabanza.

13Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo.

14Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios en la soledad.

15Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos.

16Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, Y contra Aarón, el santo de Jehová.

17Entonces se abrió la tierra y tragó a Datán, Y cubrió la compañía de Abiram.

18Y se encendió fuego en su junta; La llama quemó a los impíos.

19Hicieron becerro en Horeb, Se postraron ante una imagen de fundición.

20Así cambiaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.

21Olvidaron al Dios de su salvación, Que había hecho grandezas en Egipto,

22Maravillas en la tierra de Cam, Cosas formidables sobre el Mar Rojo.

23Y trató de destruirlos, De no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él, A fin de apartar su indignación para que no los destruyese.

24Pero aborrecieron la tierra deseable; No creyeron a su palabra,

25Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Jehová.

26Por tanto, alzó su mano contra ellos Para abatirlos en el desierto,

27Y humillar su pueblo entre las naciones, Y esparcirlos por las tierras.

28Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos.

29Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad entre ellos.

30Entonces se levantó Finees e hizo juicio, Y se detuvo la plaga;

31Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre.

32También le irritaron en las aguas de Meriba; Y le fue mal a Moisés por causa de ellos,

33Porque hicieron rebelar a su espíritu, Y habló precipitadamente con sus labios.

34No destruyeron a los pueblos Que Jehová les dijo;

35Antes se mezclaron con las naciones, Y aprendieron sus obras,

36Y sirvieron a sus ídolos, Los cuales fueron causa de su ruina.

37Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,

38Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán, Y la tierra fue contaminada con sangre.

39Se contaminaron así con sus obras, Y se prostituyeron con sus hechos.

40Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo, Y abominó su heredad;

41Los entregó en poder de las naciones, Y se enseñorearon de ellos los que les aborrecían.

42Sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.

43Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad.

44Con todo, él miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor;

45Y se acordaba de su pacto con ellos, Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.

46Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

47Sálvanos, Jehová Dios nuestro, Y recógenos de entre las naciones, Para que alabemos tu santo nombre, Para que nos gloriemos en tus alabanzas.

48Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad; Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.

107 Salmos 107

Dios libra de la aflicción Salmos 107:1-43

1Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

2Díganlo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo,

3Y los ha congregado de las tierras, Del oriente y del occidente, Del norte y del sur.

4Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, Sin hallar ciudad en donde vivir.

5Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.

6Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones.

7Los dirigió por camino derecho, Para que viniesen a ciudad habitable.

8Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

9Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta.

10Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros,

11Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.

12Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; Cayeron, y no hubo quien los ayudase.

13Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones;

14Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.

15Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

17Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión Y a causa de sus maldades;

18Su alma abominó todo alimento, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.

19Pero clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones.

20Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.

21Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres;

22Ofrezcan sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo.

23Los que descienden al mar en naves, Y hacen negocio en las muchas aguas,

24Ellos han visto las obras de Jehová, Y sus maravillas en las profundidades.

25Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, Que encrespa sus ondas.

26Suben a los cielos, descienden a los abismos; Sus almas se derriten con el mal.

27Tiemblan y titubean como ebrios, Y toda su ciencia es inútil.

28Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones.

29Cambia la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas.

30Luego se alegran, porque se apaciguaron; Y así los guía al puerto que deseaban.

31Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32Exáltenlo en la congregación del pueblo, Y en la reunión de ancianos lo alaben.

33Él convierte los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en sequedales;

34La tierra fructífera en estéril, Por la maldad de los que la habitan.

35Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.

36Allí establece a los hambrientos, Y fundan ciudad en donde vivir.

37Siembran campos, y plantan viñas, Y rinden abundante fruto.

38Los bendice, y se multiplican en gran manera; Y no disminuye su ganado.

39Luego son menoscabados y abatidos A causa de tiranía, de males y congojas.

40Él esparce menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.

41Levanta de la miseria al pobre, Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.

42Véanlo los rectos, y alégrense, Y todos los malos cierren su boca.

43¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de Jehová?

108 Salmos 108

Petición de ayuda contra el enemigo. Cántico. Salmo de David. Salmos 108:1-13

1Mi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria.

2Despiértate, salterio y arpa; Despertaré al alba.

3Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.

4Porque más grande que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.

5Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria.

6Para que sean librados tus amados, Salva con tu diestra y respóndeme.

7Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

8Mío es Galaad, mío es Manasés, Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.

9Moab, la vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea.

10¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?

11¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

12Danos socorro contra el adversario, Porque vana es la ayuda del hombre.

13En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

109 Salmos 109

Clamor de venganza. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 109:1-31

1Oh Dios de mi alabanza, no calles;

2Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; Han hablado de mí con lengua mentirosa;

3Con palabras de odio me han rodeado, Y pelearon contra mí sin causa.

4En pago de mi amor me han sido adversarios; Mas yo oraba.

5Me devuelven mal por bien, Y odio por amor.

6Pon sobre él al impío, Y Satanás esté a su diestra.

7Cuando fuere juzgado, salga culpable; Y su oración sea para pecado.

8Sean sus días pocos; Tome otro su oficio.

9Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda.

10Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.

11Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo.

12No tenga quien le haga misericordia, Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.

13Su posteridad sea destruida; En la segunda generación sea borrado su nombre.

14Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.

15Estén siempre delante de Jehová, Y él corte de la tierra su memoria,

16Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, Y persiguió al hombre afligido y menesteroso, Al quebrantado de corazón, para darle muerte.

17Amó la maldición, y ésta le sobrevino; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.

18Se vistió de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.

19Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.

20Sea este el pago de parte de Jehová a los que me calumnian, Y a los que hablan mal contra mi alma.

21Y tú, Jehová, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; Líbrame, porque tu misericordia es buena.

22Porque yo estoy afligido y necesitado, Y mi corazón está herido dentro de mí.

23Me voy como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.

24Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, Y mi carne desfallece por falta de gordura.

25Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Me miraban, y burlándose meneaban su cabeza.

26Ayúdame, Jehová Dios mío; Sálvame conforme a tu misericordia.

27Y entiendan que esta es tu mano; Que tú, Jehová, has hecho esto.

28Maldigan ellos, pero bendice tú; Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.

29Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Sean cubiertos de confusión como con manto.

30Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, Y en medio de muchos le alabaré.

31Porque él se pondrá a la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.

110 Salmos 110

Jehová da dominio al rey. Salmo de David. Salmos 110:1-7

1Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

2Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; Domina en medio de tus enemigos.

3Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora Tienes tú el rocío de tu juventud.

4Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.

5El Señor está a tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira.

6Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres; Quebrantará las cabezas en muchas tierras.

7Del arroyo beberá en el camino, Por lo cual levantará la cabeza.

111 Salmos 111

Dios cuida de su pueblo. Aleluya. Salmos 111:1-10

1Alabaré a Jehová con todo el corazón En la compañía y congregación de los rectos.

2Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren.

3Gloria y hermosura es su obra, Y su justicia permanece para siempre.

4Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es Jehová.

5Ha dado alimento a los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.

6El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones.

7Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos,

8Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud.

9Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre.

10El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.

112 Salmos 112

Prosperidad del que teme a Jehová. Aleluya. Salmos 112:1-10

1Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

2Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.

3Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.

4Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo.

5El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio,

6Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo.

7No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová.

8Asegurado está su corazón; no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.

9Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria.

10Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.

113 Salmos 113

Dios levanta al pobre. Aleluya. Salmos 113:1-9

1Alabad, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová.

2Sea el nombre de Jehová bendito Desde ahora y para siempre.

3Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehová.

4Excelso sobre todas las naciones es Jehová, Sobre los cielos su gloria.

5¿Quién como Jehová nuestro Dios, Que se sienta en las alturas,

6Que se humilla a mirar En el cielo y en la tierra?

7Él levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del muladar,

8Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo.

9Él hace habitar en familia a la estéril, Que se goza en ser madre de hijos. Aleluya.

114 Salmos 114

Las maravillas del Exodo Salmos 114:1-8

1Cuando salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo extranjero,

2Judá vino a ser su santuario, E Israel su señorío.

3El mar lo vio, y huyó; El Jordán se volvió atrás.

4Los montes saltaron como carneros, Los collados como corderitos.

5¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

6Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?

7A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob,

8El cual cambió la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.

115 Salmos 115

Dios y los ídolos Salmos 115:1-18

1No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.

2¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?

3Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.

4Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres.

5Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven;

6Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen;

7Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta.

8Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.

9Oh Israel, confía en Jehová; Él es tu ayuda y tu escudo.

10Casa de Aarón, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo.

11Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo.

12Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón.

13Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a grandes.

14Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.

15Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

16Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

17No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio;

18Pero nosotros bendeciremos a JAH Desde ahora y para siempre. Aleluya.

116 Salmos 116

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte Salmos 116:1-19

1Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas;

2Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días.

3Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor había yo hallado.

4Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.

5Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.

6Jehová guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó.

7Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien.

8Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalar.

9Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes.

10Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.

11Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.

12¿Qué pagaré a Jehová Por todos sus beneficios para conmigo?

13Tomaré la copa de la salvación, E invocaré el nombre de Jehová.

14Ahora pagaré mis votos a Jehová Delante de todo su pueblo.

15Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos.

16Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones.

17Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.

18A Jehová pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo,

19En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalén. Aleluya.

117 Salmos 117

Alabanza por la misericordia de Jehová Salmos 117:1-2

1Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

2Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidadde Jehová es para siempre. Aleluya.

118 Salmos 118

Acción de gracias por la salvación recibida de Jehová Salmos 118:1-29

1Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

2Diga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia.

3Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia.

4Digan ahora los que temen a Jehová, Que para siempre es su misericordia.

5Desde la angustia invoqué a JAH, Y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso.

6Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

7Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.

8Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre.

9Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes.

10Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

11Me rodearon y me asediaron; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

12Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

13Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó Jehová.

14Mi fortaleza y mi cántico es JAH, Y él me ha sido por salvación.

15Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas.

16La diestra de Jehová es sublime; La diestra de Jehová hace valentías.

17No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.

18Me castigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte.

19Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a JAH.

20Esta es puerta de Jehová; Por ella entrarán los justos.

21Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salvación.

22La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo.

23De parte de Jehová es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

24Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.

25Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.

26Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos.

27Jehová es Dios, y nos ha dado luz; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.

28Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré.

29Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

119 Salmos 119

Excelencias de la ley de Dios. Alef Salmos 119:1-8

1Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová.

2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;

3Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.

4Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.

5¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!

6Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos.

7Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios.

8Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente.

Bet Salmos 119:9-16

9¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

10Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

12Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.

13Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

14Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.

15En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.

16Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.

Guímel Salmos 119:17-24

17Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra.

18Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

19Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.

20Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

21Reprendiste a los soberbios, los malditos, Que se desvían de tus mandamientos.

22Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado.

23Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,

24Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros.

Dálet Salmos 119:25-32

25Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.

26Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.

27Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas.

28Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.

29Aparta de mí el camino de la mentira, Y en tu misericordia concédeme tu ley.

30Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.

31Me he apegado a tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.

32Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanches mi corazón.

He Salmos 119:33-40

33Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin.

34Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.

35Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.

36Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia.

37Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.

38Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme.

39Quita de mí el oprobio que he temido, Porque buenos son tus juicios.

40He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia.

Vau Salmos 119:41-48

41Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho.

42Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.

43No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.

44Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente.

45Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.

46Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré;

47Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado.

48Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.

Zain Salmos 119:49-56

49Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar.

50Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.

51Los soberbios se burlaron mucho de mí, Mas no me he apartado de tu ley.

52Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y me consolé.

53Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos Que dejan tu ley.

54Cánticos fueron para mí tus estatutos En la casa en donde fui extranjero.

55Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.

56Estas bendiciones tuve Porque guardé tus mandamientos.

Chet Salmos 119:57-64

57Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras.

58Tu presencia supliqué de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra.

59Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios.

60Me apresuré y no me retardé En guardar tus mandamientos.

61Compañías de impíos me han rodeado, Mas no me he olvidado de tu ley.

62A medianoche me levanto para alabarte Por tus justos juicios.

63Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos.

64De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra; Enséñame tus estatutos.

Tet Salmos 119:65-72

65Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme a tu palabra.

66Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque tus mandamientos he creído.

67Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.

68Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.

69Contra mí forjaron mentira los soberbios, Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

70Se engrosó el corazón de ellos como sebo, Mas yo en tu ley me he regocijado.

71Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.

72Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.

Yod Salmos 119:73-80

73Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

74Los que te temen me verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado.

75Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.

76Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo.

77Vengan a mí tus misericordias, para que viva, Porque tu ley es mi delicia.

78Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; Pero yo meditaré en tus mandamientos.

79Vuélvanse a mí los que te temen Y conocen tus testimonios.

80Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no sea yo avergonzado.

Caf Salmos 119:81-88

81Desfallece mi alma por tu salvación, Mas espero en tu palabra.

82Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83Porque estoy como el odre al humo; Pero no he olvidado tus estatutos.

84¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

85Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no proceden según tu ley.

86Todos tus mandamientos son verdad; Sin causa me persiguen; ayúdame.

87Casi me han echado por tierra, Pero no he dejado tus mandamientos.

88Vivifícame conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca.

Lámed Salmos 119:89-96

89Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos.

90De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste.

91Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, Pues todas ellas te sirven.

92Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.

93Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado.

94Tuyo soy yo, sálvame, Porque he buscado tus mandamientos.

95Los impíos me han aguardado para destruirme; Mas yo consideraré tus testimonios.

96A toda perfección he visto fin; Amplio sobremanera es tu mandamiento.

Mem Salmos 119:97-104

97¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

98Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.

99Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.

100Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos;

101De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.

102No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste.

103¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.

104De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Nun Salmos 119:105-112

105Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

106Juré y ratifiqué Que guardaré tus justos juicios.

107Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.

108Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, Y me enseñes tus juicios.

109Mi vida está de continuo en peligro, Mas no me he olvidado de tu ley.

110Me pusieron lazo los impíos, Pero yo no me desvié de tus mandamientos.

111Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón.

112Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos De continuo, hasta el fin.

Sámec Salmos 119:113-120

113Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley.

114Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado.

115Apartaos de mí, malignos, Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

116Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; Y no quede yo avergonzado de mi esperanza.

117Sosténme, y seré salvo, Y me regocijaré siempre en tus estatutos.

118Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, Porque su astucia es falsedad.

119Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; Por tanto, yo he amado tus testimonios.

120Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo.

Ayin Salmos 119:121-128

121Juicio y justicia he hecho; No me abandones a mis opresores.

122Afianza a tu siervo para bien; No permitas que los soberbios me opriman.

123Mis ojos desfallecieron por tu salvación, Y por la palabra de tu justicia.

124Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.

125Tu siervo soy yo, dame entendimiento Para conocer tus testimonios.

126Tiempo es de actuar, oh Jehová, Porque han invalidado tu ley.

127Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.

128Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y aborrecí todo camino de mentira.

Pe Salmos 119:129-136

129Maravillosos son tus testimonios; Por tanto, los ha guardado mi alma.

130La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.

131Mi boca abrí y suspiré, Porque deseaba tus mandamientos.

132Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.

133Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

134Líbrame de la violencia de los hombres, Y guardaré tus mandamientos.

135Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos.

136Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.

Tsade Salmos 119:137-144

137Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.

138Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.

139Mi celo me ha consumido, Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

140Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo.

141Pequeño soy yo, y desechado, Mas no me he olvidado de tus mandamientos.

142Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.

143Aflicción y angustia se han apoderado de mí, Mas tus mandamientos fueron mi delicia.

144Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

Cof Salmos 119:145-152

145Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, Y guardaré tus estatutos.

146A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.

147Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra.

148Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.

149Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.

150Se acercaron a la maldad los que me persiguen; Se alejaron de tu ley.

151Cercano estás tú, oh Jehová, Y todos tus mandamientos son verdad.

152Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, Que para siempre los has establecido.

Resh Salmos 119:153-160

153Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado.

154Defiende mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra.

155Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan tus estatutos.

156Muchas son tus misericordias, oh Jehová; Vivifícame conforme a tus juicios.

157Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, Mas de tus testimonios no me he apartado.

158Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, Porque no guardaban tus palabras.

159Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia.

160La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.

Sin Salmos 119:161-168

161Príncipes me han perseguido sin causa, Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras.

162Me regocijo en tu palabra Como el que halla muchos despojos.

163La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo.

164Siete veces al día te alabo A causa de tus justos juicios.

165Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.

166Tu salvación he esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra.

167Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera.

168He guardado tus mandamientos y tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de ti.

Tau Salmos 119:169-176

169Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dame entendimiento conforme a tu palabra.

170LLegue mi oración delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho.

171Mis labios rebosarán alabanza Cuando me enseñes tus estatutos.

172Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia.

173Esté tu mano pronta para socorrerme, Porque tus mandamientos he escogido.

174He deseado tu salvación, oh Jehová, Y tu ley es mi delicia.

175Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden.

176Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

120 Salmos 120

Plegaria ante el peligro de la lengua engañosa. Cántico gradual. Salmos 120:1-7

1A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió.

2Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta.

3¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?

4Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.

5¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar!

6Mucho tiempo ha morado mi alma Con los que aborrecen la paz.

7Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

121 Salmos 121

Jehová es tu guardador. Cántico gradual. Salmos 121:1-8

1Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.

4He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

5Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

7Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.

8Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

122 Salmos 122

Oración por la paz de Jerusalén. Cántico gradual; de David. Salmos 122:1-9

1Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

2Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.

3Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.

4Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová.

5Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David.

6Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.

7Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios.

8Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo.

9Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.

123 Salmos 123

Plegaria pidiendo misericordia. Cántico gradual. Salmos 123:1-4

1A ti alcé mis ojos, A ti que habitas en los cielos.

2He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros.

3Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, Porque estamos muy hastiados de menosprecio.

4Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios.

124 Salmos 124

Alabanza por haber sido librado de los enemigos. Cántico gradual; de David. Salmos 124:1-8

1A no haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel;

2A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

3Vivos nos habrían tragado entonces, Cuando se encendió su furor contra nosotros.

4Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente;

5Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.

6Bendito sea Jehová, Que no nos dio por presa a los dientes de ellos.

7Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros.

8Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

125 Salmos 125

Dios protege a su pueblo. Cántico gradual. Salmos 125:1-5

1Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre.

2Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.

3Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.

4Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón.

5Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel.

126 Salmos 126

Oración por la restauración. Cántico gradual. Salmos 126:1-6

1Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan.

2Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

3Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres.

4Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, Como los arroyos del Neguev.

5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

127 Salmos 127

La prosperidad viene de Jehová. Cántico gradual; para Salomón. Salmos 127:1-5

1Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.

2Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño.

3He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.

4Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.

5Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

128 Salmos 128

La bienaventuranza del que teme a Jehová. Cántico gradual. Salmos 128:1-6

1Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos.

2Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien.

3Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.

4He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.

5Bendígate Jehová desde Sion, Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,

6Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.

129 Salmos 129

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Sion. Cántico gradual. Salmos 129:1-8

1Mucho me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;

2Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.

3Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos.

4Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.

5Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen a Sion.

6Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca;

7De la cual no llenó el segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.

8Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.

130 Salmos 130

Esperanza en que Jehová dará redención. Cántico gradual. Salmos 130:1-8

1De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

2Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.

3JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

4Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.

5Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.

6Mi alma espera a Jehová Más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana.

7Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él;

8Y él redimirá a Israel De todos sus pecados.

131 Salmos 131

Confiando en Dios como un niño. Cántico gradual; de David. Salmos 131:1-3

1Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí.

2En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma.

3Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.

132 Salmos 132

Plegaria por bendición sobre el santuario. Cántico gradual. Salmos 132:1-18

1Acuérdate, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;

2De cómo juró a Jehová, Y prometió al Fuerte de Jacob:

3No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

4No daré sueño a mis ojos, Ni a mis párpados adormecimiento,

5Hasta que halle lugar para Jehová, Morada para el Fuerte de Jacob.

6He aquí en Efrata lo oímos; Lo hallamos en los campos del bosque.

7Entraremos en su tabernáculo; Nos postraremos ante el estrado de sus pies.

8Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo, Tú y el arca de tu poder.

9Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y se regocijen tus santos.

10Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.

11En verdad juró Jehová a David, Y no se retractará de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono.

12Si tus hijos guardaren mi pacto, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí.

14Este es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido.

15Bendeciré abundantemente su provisión; A sus pobres saciaré de pan.

16Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, Y sus santos darán voces de júbilo.

17Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido.

18A sus enemigos vestiré de confusión, Mas sobre él florecerá su corona.

133 Salmos 133

La bienaventuranza del amor fraternal. Cántico gradual; de David. Salmos 133:1-3

1¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!

2Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

134 Salmos 134

Exhortación a los guardas del templo. Cántico gradual. Salmos 134:1-3

1Mirad, bendecid a Jehová, Vosotros todos los siervos de Jehová, Los que en la casa de Jehová estáis por las noches.

2Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid a Jehová.

3Desde Sion te bendiga Jehová, El cual ha hecho los cielos y la tierra.

135 Salmos 135

La grandeza del Señor y la vanidad de los ídolos. Aleluya. Salmos 135:1-21

1Alabad el nombre de Jehová; Alabadle, siervos de Jehová;

2Los que estáis en la casa de Jehová, En los atrios de la casa de nuestro Dios.

3Alabad a JAH, porque él es bueno; Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno.

4Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, A Israel por posesión suya.

5Porque yo sé que Jehová es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.

6Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

7Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; Hace los relámpagos para la lluvia; Saca de sus depósitos los vientos.

8Él es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia.

9Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Contra Faraón, y contra todos sus siervos.

10Destruyó a muchas naciones, Y mató a reyes poderosos;

11A Sehón rey amorreo, A Og rey de Basán, Y a todos los reyes de Canaán.

12Y dio la tierra de ellos en heredad, En heredad a Israel su pueblo.

13Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.

14Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y se compadecerá de sus siervos.

15Los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres.

16Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;

17Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas.

18Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.

19Casa de Israel, bendecid a Jehová; Casa de Aarón, bendecid a Jehová;

20Casa de Leví, bendecid a Jehová; Los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.

21Desde Sion sea bendecido Jehová, Quien mora en Jerusalén. Aleluya.

136 Salmos 136

Alabanza por la misericordia eterna de Jehová Salmos 136:1-26

1Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.

2Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.

3Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.

4Al único que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.

5Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.

6Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.

7Al que hizo las grandes lumbreras, Porque para siempre es su misericordia.

8El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia.

9La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.

10Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.

11Al que sacó a Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia.

12Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.

13Al que dividió el Mar Rojo en partes, Porque para siempre es su misericordia;

14E hizo pasar a Israel por en medio de él, Porque para siempre es su misericordia;

15Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.

16Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.

17Al que hirió a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;

18Y mató a reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;

19A Sehón rey amorreo, Porque para siempre es su misericordia;

20Y a Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;

21Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;

22En heredad a Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.

23Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;

24Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.

25El que da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia.

26Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia.

137 Salmos 137

Lamento de los cautivos en Babilonia Salmos 137:1-9

1Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion.

2Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.

3Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.

4¿Cómo cantaremos cántico de Jehová En tierra de extraños?

5Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza.

6Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén Como preferente asunto de mi alegría.

7Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén, Cuando decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.

8Hija de Babilonia la desolada, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste.

9Dichoso el que tomare y estrellare tus niños Contra la peña.

138 Salmos 138

Acción de gracias por el favor de Jehová. Salmo de David. Salmos 138:1-8

1Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos.

2Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

3El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.

4Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Porque han oído los dichos de tu boca.

5Y cantarán de los caminos de Jehová, Porque la gloria de Jehová es grande.

6Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.

7Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra.

8Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

139 Salmos 139

Omnipresencia y omnisciencia de Dios. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 139:1-24

1Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.

3Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.

4Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.

6Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.

7¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

8Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

9Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,

10Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.

11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.

15No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

17¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

18Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

19De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre.

21¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?

22Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos.

23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;

24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

140 Salmos 140

Súplica de protección contra los perseguidores. Al músico principal. Salmo de David. Salmos 140:1-13

1Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; Guárdame de hombres violentos,

2Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.

3Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah

4Guárdame, oh Jehová, de manos del impío; Líbrame de hombres injuriosos, Que han pensado trastornar mis pasos.

5Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto a la senda; Me han puesto lazos. Selah

6He dicho a Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

7Jehová Señor, potente salvador mío, Tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.

8No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah

9En cuanto a los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

10Caerán sobre ellos brasas; Serán echados en el fuego, En abismos profundos de donde no salgan.

11El hombre deslenguado no será firme en la tierra; El mal cazará al hombre injusto para derribarle.

12Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, Y el derecho de los necesitados.

13Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.

141 Salmos 141

Oración a fin de ser guardado del mal. Salmo de David. Salmos 141:1-10

1Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí; Escucha mi voz cuando te invocare.

2Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.

4No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.

5Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo Que no me herirá la cabeza; Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.

6Serán despeñados sus jueces, Y oirán mis palabras, que son verdaderas.

7Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

8Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma.

9Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de las trampas de los que hacen iniquidad.

10Caigan los impíos a una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.

142 Salmos 142

Petición de ayuda en medio de la prueba. Masquil de David. Oración que hizo cuando estaba en la cueva. Salmos 142:1-7

1Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia.

2Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia.

3Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

4Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.

5Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.

6Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

7Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.

143 Salmos 143

Súplica de liberación y dirección. Salmo de David. Salmos 143:1-12

1Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

2Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

3Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

4Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Está desolado mi corazón.

5Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos.

6Extendí mis manos a ti, Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah

7Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu; No escondas de mí tu rostro, No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

8Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.

9Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio.

10Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

11Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

12Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, Y destruirás a todos los adversarios de mi alma, Porque yo soy tu siervo.

144 Salmos 144

Oración pidiendo socorro y prosperidad. Salmo de David Salmos 144:1-15

1Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra;

2Misericordia mía y mi castillo, Fortaleza mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.

3Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, O el hijo de hombre, para que lo estimes?

4El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa.

5Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; Toca los montes, y humeen.

6Despide relámpagos y disípalos, Envía tus saetas y túrbalos.

7Envía tu mano desde lo alto; Redímeme, y sácame de las muchas aguas, De la mano de los hombres extraños,

8Cuya boca habla vanidad, Y cuya diestra es diestra de mentira.

9Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; Con salterio, con decacordio cantaré a ti.

10Tú, el que da victoria a los reyes, El que rescata de maligna espada a David su siervo.

11Rescátame, y líbrame de la mano de los hombres extraños, Cuya boca habla vanidad, Y cuya diestra es diestra de mentira.

12Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio;

13Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos;

14Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; No tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.

15Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

145 Salmos 145

Alabanza por la bondad y el poder de Dios. Salmo de alabanza; de David. Salmos 145:1-21

1Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable.

4Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos.

5En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré.

6Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza.

7Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia.

8Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.

9Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, Y tus santos te bendigan.

11La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu poder,

12Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones.

14Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos.

15Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo.

16Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.

18Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.

19Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20Jehová guarda a todos los que le aman, Mas destruirá a todos los impíos.

21La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

146 Salmos 146

Alabanza por la justicia de Dios. Aleluya. Salmos 146:1-10

1Alaba, oh alma mía, a Jehová.

2Alabaré a Jehová en mi vida; Cantaré salmos a mi Dios mientras viva.

3No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

4Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.

5Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios,

6El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre,

7Que hace justicia a los agraviados, Que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos;

8Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.

9Jehová guarda a los extranjeros; Al huérfano y a la viuda sostiene, Y el camino de los impíos trastorna.

10Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sion, de generación en generación. Aleluya.

147 Salmos 147

Alabanza por el favor de Dios hacia Jerusalén Salmos 147:1-20

1Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.

2Jehová edifica a Jerusalén; A los desterrados de Israel recogerá.

3Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.

4Él cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.

5Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito.

6Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.

7Cantad a Jehová con alabanza, Cantad con arpa a nuestro Dios.

8Él es quien cubre de nubes los cielos, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace a los montes producir hierba.

9Él da a la bestia su mantenimiento, Y a los hijos de los cuervos que claman.

10No se deleita en la fuerza del caballo, Ni se complace en la agilidad del hombre.

11Se complace Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.

12Alaba a Jehová, Jerusalén; Alaba a tu Dios, oh Sion.

13Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo a tus hijos dentro de ti.

14Él da en tu territorio la paz; Te hará saciar con lo mejor del trigo.

15Él envía su palabra a la tierra; Velozmente corre su palabra.

16Da la nieve como lana, Y derrama la escarcha como ceniza.

17Echa su hielo como pedazos; Ante su frío, ¿quién resistirá?

18Enviará su palabra, y los derretirá; Soplará su viento, y fluirán las aguas.

19Ha manifestado sus palabras a Jacob, Sus estatutos y sus juicios a Israel.

20No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; Y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. Aleluya.

148 Salmos 148

Exhortación a la creación, para que alabe a Jehová. Aleluya. Salmos 148:1-14

1Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas.

2Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.

3Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.

4Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.

5Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.

6Los hizo ser eternamente y para siempre; Les puso ley que no será quebrantada.

7Alabad a Jehová desde la tierra, Los monstruos marinos y todos los abismos;

8El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra;

9Los montes y todos los collados, El árbol de fruto y todos los cedros;

10La bestia y todo animal, Reptiles y volátiles;

11Los reyes de la tierra y todos los pueblos, Los príncipes y todos los jueces de la tierra;

12Los jóvenes y también las doncellas, Los ancianos y los niños.

13Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos.

14Él ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Aleluya.

149 Salmos 149

Exhortación a Israel, para que alabe a Jehová. Aleluya. Salmos 149:1-9

1Cantad a Jehová cántico nuevo; Su alabanza sea en la congregación de los santos.

2Alégrese Israel en su Hacedor; Los hijos de Sion se gocen en su Rey.

3Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.

4Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; Hermoseará a los humildes con la salvación.

5Regocíjense los santos por su gloria, Y canten aun sobre sus camas.

6Exalten a Dios con sus gargantas, Y espadas de dos filos en sus manos,

7Para ejecutar venganza entre las naciones, Y castigo entre los pueblos;

8Para aprisionar a sus reyes con grillos, Y a sus nobles con cadenas de hierro;

9Para ejecutar en ellos el juicio decretado; Gloria será esto para todos sus santos. Aleluya.

150 Salmos 150

Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música. Aleluya. Salmos 150:1-6

1Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.

2Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.

3Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa.

4Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas.

5Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo.

6Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.

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